domingo, 25 de marzo de 2012

KINOTECNIA CINECLUB

Los créditos de la película inician. La gente poco a poco se levanta de sus asientos y se disponen a salir de la sala de cine que empieza a iluminarse. La pareja sentada dos asientos al lado de ti platica sobre la película y uno opina que es lo peor que ha visto en toda su vida: los actores de siempre, malas actuaciones, historia muy trillada y lo peor, el final. Su acompañante, con una leve inclinación de cabeza, le contesta en tono profundo que la película tiene lo suyo, que a pesar de ciertas inconsistencias, producto del elemento dramático, la historia retrata las condiciones en que nos encontramos y que, además, un porcentaje de la película ayudará a una asociación que salva a los pandas de Sichuan. En plena discusión piensas si sería conveniente meterte a la plática con un “¡sólo es una historia!, acabamos de ver una historia!”, pero como no los conoces, simplemente das la media vuelta y te vas.

Seguramente todos hemos estado en esta situación o en alguna similar, en donde compartimos nuestras impresiones con la gente que vemos cine y siempre es por lo menos interesante observar que la diversidad de impresiones es tanta como personas han visto la película. Pero esto se vuelve aún más interesante si lo realizamos con personas que no conocemos. Los que integramos Kinotecnia Cineclub pretendemos generar estas situaciones a través de la práctica del cinedebate. Los antecedentes de Kinotecnia en el Cineclub Manuel González Casanova, que también realiza la actividad del cinedebate, nos convencen de que la experiencia cinematográfica se enriquece con el intercambio de las ideas e impresiones que una película nos evoca.

Kinotecnia Cineclub inició sus actividades en junio del año pasado y hemos realizado ciclos y talleres en la Biblioteca México, en X Espacio de Arte y los jueves de cada semana en el Teatro del Pueblo. Aunque es corta la existencia de Kinotecnia, hemos identificado diferentes obstáculos y carencias que dificultan las actividades cineclubistas en general.

Tener una sede permanente donde proyectar, así como el atractivo que de por sí implica visitar un edificio en donde teatro y mercado están unidos, no ha sido garantía para una asistencia regular a las proyecciones, sin embargo, no hemos iniciado ninguna proyección con la sala vacía y sin el respectivo debate final. Estos dos problemas (la falta de una sede en donde proyectar y la asistencia a las proyecciones) son dos obstáculos a los que se enfrentan la gran mayoría de los cineclubes, pero que con constancia y astucia del cineclub pueden allanarse.

Otro dificultad en la realización de las actividades cineclubistas tiene que ver con la discusión actual sobre los derechos de autor. El material con el que los cineclubes trabajamos está protegido, las más de las veces, por una legislación que obliga a pagar derechos de exhibición sin considerar su finalidad. En este punto debemos distinguir la finalidad comercial y la finalidad cultural de una exhibición. Ejemplos de la primera nos los dan las cadenas comerciales de cine, cuya programación (elaborada con películas de las grandes productoras) tiene por objetivo obtener una ganancia económica a partir de la exhibición de la película. Para ello, la cadena le paga a una distribuidora los derechos de la película. Ejemplos de la segunda somos los cineclubes (al menos la mayoría), pues nuestro objetivo con la exhibición de la película no es una ganancia económica (lo cual no limita a fijar un costo para gastos de recuperación), sino la promoción, difusión y discusión de las películas como fenómeno cultural, o bien la difusión de creadores a los que, a falta del perfil solicitado por las productoras y distribuidoras, se les cierren los foros en donde podría exponer su material.1

Para librar este obstáculo en las actividades de los cineclubes, es necesaria una legislación sobre derechos de autor que considere la existencia de estas organizaciones que no buscan lucrar con la exhibición de material fílmico. La misión de los cineclubes es la promoción de la cultura, por lo tanto, el marco jurídico debe garantizar el acceso y la recreación de la cultura de acuerdo a las innovaciones tecnológicas actuales. Y es que es innegable que tecnologías como el internet y el cine digital han modificado no sólo la manera en la que se produce el cine, sino, también, la manera en que se distribuye y se mira. A partir de esta evidencia, es justo preguntarse por la pertinencia de los cineclubes en el contexto de las innovaciones tecnológicas en la reproducción y distribución de películas.

Hoy en día basta con dar unos cuantos clics, o bien, salir al puesto cercano de películas para disfrutar, solos o acompañados, de la experiencia cinematográfica. Pero esta experiencia se enriquece cuando hay una reflexión y apreciación colectiva de ella, pues integramos en nuestro punto vista la opinión de los demás. Esta es la característica del cineclub frente a cualquier otra forma de ver cine: en él se pretende crear las condiciones para un apreciación y reflexión colectiva del cine y en este proceso, cada cineclub, de acuerdo a los criterios (no lucrativos) de programación que elija, va forjándose un perfil e identidad propios.

Detrás de este movimiento, en donde se forman públicos críticos capaces de exigir obras de calidad, se esconde un proceso urgente en la situación nacional: el de la reestructuración del tejido social que, como en el ejemplo inicial, hoy se manifiesta con un simplemente dar la vuelta e irse.

Kinotecnia Cineclub

1. Una diferencia más entre la finalidad comercial y la cultural de una exhibición es que las comerciales normalmente están programadas durante un periodo consecutivo de días en diferentes horarios en diferentes cines para obtener el mayor provecho económico. La finalidad cultural de los cineclubes se distingue en este punto (y esto es crucial para la pertenencia de su actividad en estos tiempos), porque, en su programación, una película difícilmente será exhibida en otra ocasión. El cineclub, pues, busca promover el cine desde un lugar distinto al de la ganancia económica.

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